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MEMORIAS DE OROCUÉ

5 oct 2023
1 min de lectura

Hubiese podido quedarme un día entero bajo los árboles caracaro en el malecón, viendo el río.

Pareciera que el viento que viaja con él, estuviera contando historias antiquísimas.


Orocué es un lugar entre el espacio y el tiempo que no se puede definir. El río es como un ser mitológico vivo, por eso es mi asombro. Por eso esa sensación de atemporalidad.


Me contabas que allí llegaron gentes de todas partes del mundo, y que también es territorio ancestral de culturas indígenas presentes.


De una casa verde, vieja y antigua salieron 5 gatos flacos y hambrientos a saludarme. Se quedaron conmigo contemplando el paisaje. Aurora, que ha vivido toda su vida al frente del río, le respondía a un turista que sí, que vivir en Orocué era una bendición.


Le he contado al mundo tu misión de seguir prolongando las historias y las raíces de tu tierra de oro sol, a través de tu Casa museo La Vorágine. Siguiendo ese enorme llamado que un día de niña te eligió.


Ahora pienso que no hay símbolo más gráfico de Orocué que esos árboles caracaro con sus raíces en el vientre del río Meta.


Con cariño, Sole.

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